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Este koala viajó 16 km escondido en la rueda de un coche sin que el conductor se enterase

“Nos lo encontramos temblando y llorando. Ha pasado por mucho estrés.”

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Este koala viajó 16 km escondido en la rueda de un coche sin que el conductor se enterase

“Nos lo encontramos temblando y llorando. Ha pasado por mucho estrés.”

 

M. A. P.

31/08/2018

Cuando vuelves de excursión lo único que te apetece es darte una ducha, cenar y acostarte, pero este australiano tuvo que posponer tales placeres para auxiliar a un koala que se había colado en el guardabarros de su coche.

Después de recorrer 16 kilómetros con el marsupial escondido detrás de una de las ruedas, el conductor se dió cuenta de que llevaba un polizón a bordo justo al llegar a su destino, Adelaide. Por lo visto escuchó los quejidos del pobre animal, que básicamente estaba en estado de shock tras la inusitada travesía.

Sin perder ni un segundo, el excursionista llamó a la brigada de animales para que le ayudarán a sacarlo de su prisión mecanizada, pero hizo falta la ayuda de los bomberos para desmontar la rueda y rescatarlo. Los chicos del departamento tuvieron a bien bautizarlo con el nombre de Kelli.

Nos la encontramos temblando, llorando y la llevamos enseguida al veterinario. Ha pasado por mucho estrés y un trauma”, explicaba uno de los profesionales que participó en el rescate.

El koala salió cubierto de grasa y presentaba quemaduras en su pelaje, por lo que tuvo que ser atendido en una clínica especializada, donde pasó una semana recuperándose hasta que fue devuelto al bosque.

Allí prospera, imaginamos, abrazado a sus queridos árboles y pisando tierra lo justo después de una experiencia que pudo costarle la vida.

¿Qué está pasando en Australia con los koalas?

Aunque en este caso concreto parezca que la culpa es del koala, realmente, como pasa casi siempre, la culpa es nuestra, es decir, de los humanos.

La reducción del hábitat de los koalas a causa de la deforestación del país —desde la llegada de los europeos más del 80 % de los bosques de eucaliptos australianos han desaparecido— les impulsa a acercarse cada vez más a zonas urbanas en las que tienen contacto constante con los humanos.

Por otro lado, las necesidades territoriales de las personas siempre son prioritarias en comparación con las del koala que, ante la construcción de una carretera o una nueva explotación agrícola, debe buscarse la vida en otro ecosistema con los problemas que ello conlleva.

Al margen de la desorientación y el estrés asociado a un proceso de adaptación de este tipo, están los peligros propios de la urbanidad, como son las piscinas, nuestras mascotas y los coches, entre otros muchos factores que hacen que la vida de los koalas en entornos habitados tenga los días contados.

De hecho, según la Australian Koala Foundation, cerca de 4 000 koalas mueren cada año víctimas de atropellos o ataques de perros, un triste dato que ilustra la situación desesperada en la que se encuentra esta especie insignia de la fauna autóctona de Australia.

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