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Esta feroz batalla entre dos arañas gigantes te dejará con los pelos de punta

Quizás la araña ganadora se alimenta de otras arañas su propia especie o quizás ambas estaban luchando por su territorio

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Esta feroz batalla entre dos arañas gigantes te dejará con los pelos de punta

Quizás la araña ganadora se alimenta de otras arañas su propia especie o quizás ambas estaban luchando por su territorio

 

Rocio Barquilla

10/08/2018

Al igual que el león convive pacíficamente con cebras, gacelas y demás presas hasta que le entra el hambre, las arañas pueden compartir reducidos espacios sin hacerse ningún daño, hasta que llega la hora de comer.

Puede ser que la araña se alimente normalmente de sus congéneres o puede ser que la escasez de presas las obligue a competir por expandir su territorio. Sea como fuere, el vídeo que encabeza este artículo simplemente reproduce una cotidiana lucha arácnida por pura supervivencia. Unas imágenes que quizás nunca has podido ver en la vida real.

En el vídeo podemos ver los últimos segundos de lucha entre las dos arañas, justo cuando la perdedora sale corriendo sólo para ser capturada con rapidez por su adversaria. Con mucha maestría la ganadora la envuelve en su tela en cuestión de segundos, quizás para comérsela después.

Afortunadamente, mucha seda le haría falta a una araña para envolver así a un ser humano. Lo máximo que una araña puede hacer contra un humano es morderle, aunque la mayoría de las especies no cuentan con unos colmillos (quelíceros) lo suficientemente grandes como para atravesar nuestra piel, y muchas otras que sí los tienen no liberan suficiente veneno como para hacernos daño.

Además, y pese a la mala fama que tienen, las arañas no suelen atacar sin motivo a otros animales (incluyéndonos a nosotros). Normalmente una araña atacará a un humano si la molestamos o si está en época de crianza y siente que somos una amenaza para sus crías. Si no, lo más probable es que salga corriendo tela arriba o abajo.

Por otro lado, las batallas entre arañas bien más bien dadas por motivos contextuales como la falta de alimento, por defender su territorio o por genética. De hecho, hay grupos de arañas que se establecen en comunidades y cuidan las unas de las otras. En este caso pueden pelearse con arañas externas al grupo si suponen una amenaza.

También existen especies de arácnidos que se alimentan específicamente de sus congéneres. Por ejemplo, la araña tigre es la depredadora natural de la araña de rincón (cuya picadura es bastante peligrosa). Al igual que la mantis religiosa, también existen otras especies de arácnidos donde las hembras se comen al macho como alimento para la gestación de sus crías.

Incluso tenemos arañas que se comen a su propia progenitora, es decir, arañas matrífagas. Normalmente la madre se sacrifica sólo en caso de que haya escasez de alimento, pero en el caso de la araña Amaurobius ferox el canibalismo es parte del desarrollo adolescente de las crías y es la propia madre la que las empuja a atacar.

Parece ser que los humanos no somos los únicos que nos peleamos con otros miembros de nuestra propia especie, aunque desde luego nuestros motivos no están realmente relacionados con nuestra supervivencia real como individuos.

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